La ronda de comodines de la NFL abre con un cruce que ha levantado expectativa: Pittsburgh Steelers frente a Houston Texans. Ambos equipos aseguraron su boleto a los playoffs en jornadas finales llenas de tensión, con partidos que se definieron en los últimos segundos.
El pase de uno y otro no fue sencillo. Hubo jugadas puntuales, protagonistas claros y decisiones que marcaron el rumbo. Por eso, este encuentro se perfila como uno de los más seguidos del fin de semana.
Pittsburgh llegó a esta instancia tras un cambio de timón en la posición más importante. Luego de un periodo irregular con Russell Wilson y Justin Fields, el equipo apostó por Aaron Rodgers. El efecto fue inmediato en una ofensiva que necesitaba respuestas dentro de la siempre exigente Conferencia Americana.
La clasificación se selló en la última semana de la temporada regular, con una victoria ajustada ante los Baltimore Ravens. El triunfo 26-24 no solo definió el título de la AFC Norte, también aseguró el pase directo a playoffs. El desenlace fue dramático: el pateador rival falló un gol de campo cuando el reloj ya se apagaba.
En ese partido, el regreso de T.J. Watt fue clave. El apoyador volvió tras una cirugía pulmonar y reforzó una defensa que había tenido que arreglárselas sin él en los tres juegos previos. En ese tramo, Pittsburgh sacó dos victorias y una derrota, pero su presencia se sintió justo cuando más se necesitaba.
También aparecieron nombres decisivos en el cierre, como Chris Boswell y Calvin Austin, protagonistas en momentos puntuales. El error final del rival terminó por confirmar el boleto de los Steelers.
Houston, por su parte, llegó con impulso. Los Texans vencieron 38-30 a los Indianapolis Colts y sumaron su noveno triunfo consecutivo. El novato C.J. Stroud volvió a responder bajo presión, con dos pases de anotación que sostuvieron al equipo en un duelo exigente.
El pase se aseguró a doce segundos del final, cuando Ka’imi Fairbairn acertó un gol de campo que inclinó la balanza. Con la clasificación en el bolsillo, el entrenador DeMeco Ryans optó por cuidar a varias de sus piezas principales y las sentó durante el resto del partido.
Stroud, Will Anderson Jr., Danielle Hunter y Derek Stingley fueron preservados para evitar riesgos innecesarios. La decisión permitió que el equipo llegara con energías al siguiente reto.
Ante Indianápolis, la defensa de Houston también marcó diferencia. Jonathan Taylor, uno de los corredores más productivos del año, fue limitado a solo 26 yardas en 14 acarreos. Ese control, sumado a un ataque oportuno, reforzó la confianza del grupo.
Con ese triunfo, los Texans se quedaron con el quinto puesto de la AFC y cerraron la fase regular como una de las sorpresas más comentadas. Ahora, frente a Pittsburgh, tendrán una prueba que pondrá a medir todo ese envión en un escenario de máxima presión.