Carlisle llega a 1.000 victorias en noche agitada

Carlisle llega a 1.000 victorias en noche agitada

Rick Carlisle alcanzó este jueves una marca reservada para muy pocos. El técnico de los Indiana Pacers llegó a las 1.000 victorias en la NBA, en una jornada que tuvo de todo, incluso un partido suspendido por humedad en la cancha.

El logro llegó en medio de una campaña dura para Indiana. Los Pacers vencieron 114-112 a los Charlotte Hornets como visitantes y pusieron fin a una racha de trece derrotas seguidas. El resultado les permitió salir del fondo anímico, aunque siguen en el último lugar del Este con marca de 7-31.

La paradoja no pasa desapercibida. Indiana es hoy el equipo con peor récord de la liga, apenas un año después de haber disputado las Finales de la NBA. Aun así, la noche quedó marcada por la cifra redonda alcanzada por Carlisle, tras casi 37 años de carrera entre la banca y las duelas.

En Charlotte, Pascal Siakam fue la figura. El camerunés firmó un doble-doble de 30 puntos y 14 rebotes para sostener a los Pacers en los momentos claves.

En Minnesota también hubo celebración. Anthony Edwards superó la barrera de los 10.000 puntos en su carrera y lo hizo con apenas 24 años y 156 días. Con ese registro, se convirtió en el tercer jugador más joven en lograrlo, solo detrás de LeBron James y Kevin Durant.

Edwards anotó 25 puntos en la victoria de los Timberwolves por 131-122 frente a los Cleveland Cavaliers. Fue un triunfo colectivo, con cuatro jugadores de Minnesota por encima de los 20 puntos. Julius Randle sumó 28, Jaden McDaniels aportó 26 y Donte DiVincenzo cerró con 22.

La jornada también dejó buenas noticias en Utah. El Jazz volvió a ganar luego de cinco derrotas consecutivas, al imponerse 116-114 a los Dallas Mavericks. Lauri Markkanen lideró el esfuerzo con 33 puntos.

En el lado de Dallas, el novato Cooper Flagg, primera selección global del último draft, tuvo una noche completa con 26 puntos, 10 rebotes y ocho asistencias, aunque no fue suficiente para evitar la caída.

El cierre del día fue tan extraño como poco común. El partido entre Chicago Bulls y Miami Heat no se jugó. El motivo fue un problema de condensación en la cancha del United Center, que hizo imposible disputar el encuentro con seguridad.

Tras casi dos horas de espera, y con los jugadores entrando y saliendo de los vestuarios, la NBA anunció el aplazamiento. El personal del coliseo trabajó más de una hora para secar el parquet, pero la humedad no cedió.

El United Center, el recinto más grande de la liga, tiene su superficie instalada sobre la pista de hielo que usan los Chicago Blackhawks en la NHL, un detalle que terminó siendo clave en una noche que se salió del libreto.